Buckcherry. Sala Heineken. Madrid (17 junio 2011)

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Jun 18 2011, 11h37

Vie 17 Jun – Buckcherry, Cancer

Fotos, setlist y más cositas en:
http://cort.as/1-xo


Soy un macarra, soy un hortera, voy a toda hostia por la carretera, arremeto contra los turistas en Hollywood Strip, arriba y abajo sin intermitentes cambiando de carril. Quiero colisionar con Lindsay Lohan, quiero que me expulsen de todos los garitos de moda, quiero que me amenace el espíritu de River Phoenix en el baño del Viper Room, prenderme fuego en el Whisky a Go Go y tirarme sin frenos desde Mullholand Drive. Quiero movida, jarana, farra, temita. Eres una zorra loca pero me encanta la manera en que me follas.

Porque para mi, que he llegado a creer que tenía cáncer de próstata, ahora estar medicado con pastillitas de colores durante tres meses es lo mismo que caer en el infierno. Pero llega Josh a la ciudad y, oh my lord, qué más se puede decir. Una vez más toca saltarse la prescripción médica de no oler el alcohol porque un concierto de Buckcherry sin una cerveza fresquita no tiene sentido. Todo lo que viene detrás ya es culpa de uno mismo y mejor no contarlo, pero tiene que ver por ejemplo con aseos mixtos a altas horas de la madrugada. Qué gran idea, qué fácil es así todo.

Herederos de la mejor tradición del rock angelino, los Buck traen en la mochila una fórmula infalible que arrejunta lo mejor de Motley Crue y Guns n Roses. De otras zonas planetarias se quedan con Aerosmith y AC/DC. Y luego está Josh, asquerosamente sobrado de carisma y tatuajes (¿cómo pudo Slash preferir a Scott Weiland para Velvet Revolver?), con una voz peleona como pocas, concebido sin duda alguna en una loca orgía entre Steven Tyler, Mick Jagger y William Dafoe. Se dice que David Bowie esta vez sólo miraba. Se confirma que no había utero alguno de por medio, sólo falos, pero ese es otro de los misterios del rock que nunca resolveremos.

Abrir con cuatro temones como 'Dead', 'Rescue Me' (dios mío que temón por favor), 'All Night Long' y 'Everything' ya hace que todo lo demás sea coser y cantar. Me encanta el público del rock, mucho más sincero y menos pintamonas que el del indie rock, un público que desde antes del pitido inicial ya está por la labor, muy por la labor, y que según se apagan las luces amortiza su entrada sin poses y con corazón. Las sonrisas de los músicos en el escenario tienen que ser sinceras. No somos dudosos de haber visto pocos conciertos y ya empezamos a distinguir estas cosas. Y venga púas y venga baquetas al público.

Suena 'Lit Up', la tercera canción que me bajé en mp3 en mi vida allá por 1999 (¡magia!), después de una de Eric Clapton y otra de Matchbox Twenty. La quemé, literalmente, millones de veces escuchada, una cuenta más que pendiente en directo que por fin queda saldada. Es fabuloso y absurdo ver a mil personas gritando cocaína al unísono. Co-caine, Co-caine, Co-caine! Me acuerdo de Antonio Escohotado y sus rallitas de farlopa de Sevilla a Carmona. Sonrío, canto, meneo el cucu.

Los otros hits de la noche están claros y el personal enloquece, aunque no son lo mejor de la noche. En cualquier caso son ultra disfrutables, qué coño. 'Sorry' es un gran tema pero se parece demasiado al 'Always' de Bon Jovi, sólo que con más maldad, por supuesto, nada empalagosa, y apetece rugir un poquito. 'It's a Party' me parece incluso un poco coñazo, aunque hemos de reconocer que tiene booggie y socarronería, incita a eso, a partir la pana. 'Crazy Bitch' pretende ser una copla sobre el folleteo en los baños de El Refugio, efectiva y peleona, guarreta incluso, pero si tengo que elegir me quedo con la furia de 'Dirty Mind' y 'Recovery'.

La gente dice que necesito recuperación, efectivamente, pero ya nadie se atreve a llevarme la contraria. Cerveza, chicas y rocanrol. Apenas una hora y se van al camerino, es acojonante, esto no va a llegar ni a noventa minutos pero me da igual, por mi como si se van ahora, es tal el subidón que en realidad no es preciso más empuje. Finiquitamos con 'Out of Line', absolutamente AC/DC y de perder los papeles, y 'Crushed', que ya es el acabose. En realidad no es suficiente para mi, pero casi mejor así.

Llama la atención el poquito caso que le hacen a su notable último disco, pero en realidad han hecho un repaso a lo más granado de su discografía en 75 minutos y todo el mundo contento. Corto pero intenso, pateando culos y convenciendo al personal de que desde Hollywood todavía hay esperanza para el rock de bareto. Buckcherry para la adversidad. Rock con pelotas para evitar la depresión. Ya lo decía Chuck Berry: sólo los que estamos a punto de morir cada fin de semana sabemos de la importancia de seguir viviendo. Bueno, en realidad eso lo afirmo yo. Atiende.

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