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  • Dance Little Monkey

    Abr 24 2010, 4h56

    Mie 21 Abr – Arctic Monkeys

    Cómo empezar una crónica que no comenzó exactamente el 21 de abril, sino hace varios años atrás cuando mis sentidos se vieron impactados por los rifs más calurosos e insistentes que aseguraban te verías bien en la pista de baile. La emoción de enterarse que los arctic después de una larga espera pisarían tierras mexicanas fue desbordante, solo una alarido al aire y una terrible taquicardia serían testigos de mi furor ante tal noticia.

    Ahorrar por una semana, sin comer lo suficiente, dejando de lado los pasajes y las tareas, pedir prestado, sacar los ahorros de meses pasados no se compararía con el estruendo que causaría el 21 de abril en mi memoria y en mi corazón.

    El mentado 21 de abril comenzó para mí a las 4:50 AM. por ningún motivo iba a subestimar a los miles de fans que amenazaban con dormir en el azteca por un buen lugar, así que decidí lo antes posible llegar al "gallinero" para sorpresa mía llegue a las 6:00 AM con un insólito y terrible vacio que mis ojos avecinaban a lo largo del estacionamiento, una oscuridad horrible cobijaba las calles, quede perplejo ante tal soledad, por lo cual me fui adentrando en el estadio hasta llegar a las taquillas deseadas. Donde afortunadamente no era yo la única alma que esperaba los zapatos bailarines de Turner.

    Así la espera comenzó a las 6:00 de la mañana, con un aire frio pero platicas amenas el tiempo parecía interminable, las 8 de la noche parecía jamás llegarían. El tiempo paso atravez de risas, platicas con nuevas personas, y leves comidas que ayudaría a permanecer de pie el resto del día.

    Llego la hora prometida en todos los relojes de los asistentes, las 8 de la noche se veían como aquel tesoro enterrado y tanto deseado atravez de los 7 mares, cual piratas nuestra única meta era estar parados ante el escenario, desvanecernos en un grito de pasión desbordante provocado por las guitarras más sucias y precisas de la actualidad. Pero... 8:15, 8:30 y las puertas a la felicidad no daban señal alguna de vida, seguían tan rígidas como a las 6 de la mañana, la gente se impacientaba, y el resultado, no fue otro que la estupidez misma representada atravez de botellas que surcaban los cielos sin temor ni culpa de herir al primer hombre o mujer que se les atravesara. Sin duda la paciencia es una virtud, sin embargo no hay excusa ante tal estupidez como aventar botellas de vidrio, o qué? las botellas iba a abrir las puertas? creo que no, en fin.

    Las puertas hicieron su esperada apertura por ahí de las 8:30 y tantos o 40 quizás, los múltiples policías no pudieron con la estampida que se les avecinaba, desde ahí se presenciaba un caos, la revisión fue escasa, los encargados de verificar los boletos, no hicieron ni la mitad de su trabajo, pero eso no importaba, al fin! después de todo lo acontecido al fin estaba frente al escenario que me teletransportaría a los viejos recuerdos y a los días más anhelados de mi corta vida.

    Pero... al parecer mi peor pesadilla favorita estaba a punto de cumplirse, tras la avalancha de asistentes, tras la tediosa e infinita espera de las puertas una catástrofe más estaba ante nuestros pies, las vallas!!! A QUE IDIOTA SE LE OCURRE MONTAR UNAS VALLAS CON 40 MIN DE ANTICIPACIÓN?? A OSCESA NOO, la logística fue un completo y total desastre, no cabe duda que hache producciones es apenas un infante que quiere jugar con verdadero fuego, no es posible que pongan en tal riesgo a los asistentes, dudando de la fortaleza y seguridad de sus vallas, realmente es una completa idiotez lo que estos tipos hicieron, su manera de tratar de arreglar las cosas a la mera hora fue pesimaaa! 9:30, 10:30, 11:30, policías ante mis ojos que solo hacían el escenario un rígido armazón de presión y tortura, hasta que un buen policía se coloco frente a nosotros el buen Fidel, quien con verdaderos ánimos humanistas y con un trato amable y gentil hizo de la espera un ameno circo de risas y chistes, no cabe duda que hay policías que realmente guardan la integridad del publico.

    También cabe mencionar a un buen guardia de hache de nombre Erick quien con esfuerzos exuberantes pero corazón paciente y amigable regalaba vasos de agua y sonrisas que ante tal caos eran recibidos como verdaderos oasis en el desierto, un gran guardia, que si de mi dependiera le daba un doctorado en humanidades.

    Para no hacer esta crónica más extensa y a la manera de tratado histórico, me reservare los múltiples detalles que iluminaron el resto de la noche, los cuales hicieron la espera bonita y hasta provechosa, gracias a los que estaban a mí al rededor, y gracias a ti ya sabes quién "a tu lado todo marcha bien". Ahora si como buen historiador me remitiré a decir lo que vi atravez de mis pupilas excitadas y sedientas de música.

    Dance Little Liar, acababa con el caos y deformidades para dar paso al momento más deseado desde hace 6 años al fin los arctic monkeys se contorneaban frente a mi, Turner con ese cabello alborotado, y esa mirada fija dejaba en claro que no era aquel joven que relataba los momentos cotidianos de su vida, sino ahora era un ente cuasi malvado que se apoderaba de la guitarra y de los espíritus ante el congregados.

    Vasto el declive de Dance Little Liar y el comienzo de Brianstorm para darse cuenta que estábamos presenciando la furia y la intensidad, la pasión y la locura vueltos música, los monkeys impregnaban tal fuerza en sus canciones que era difícil explicarle al corazón con razones lógicas lo que el espíritu de la noche experimentaba y transforman en plena y llana excitación, excitación pura que viajaba atravez de una batería endemoniada controlada por una bestia ágil, una bestia tan precisa como inagotable, un Turner que con entonaciones tan sensuales como malditas llenaba de energía el recinto ante el cual se postraban sus fieles seguidores.

    Canción tras canción desde Dance... hasta la incontrolable y radiante Still take your home los arctic demostraban ser la voz de una generación extasiada por el myspace y enloquecida ante la magnitud y precisión de los riffs creados por los nativos de Sheffield, My propeller y Crying Lighthing demostraban que el poder de su tercer disco aunque diferente a sus antecesores, se veía también impregnado por una extraña fuerza oscura que se apoderaba de los corazones e incitaba a la locura. Hasta el momento en que la noche se transformo en una pista enorme de baile y todos los presentes querían verse bien en ella, I Bet You Look Good on the Dancefloor, sonaba más sucia y atrevida que en disco, las guitarras hacían presente su incontrolable pasión, su trastornada visión de una pista de baile y más que nada el grito de toda una generación "Like a robot from 1984"

    La alucinación era tal, la energía cobraba vida propia y agitaba los estupefactos ojos de los bonitos visitantes, el insisten y repetitivo ritmo del tambor seco y desgastado de do me a favor sonaba en el más recóndito escondite del alma y la hermosa cornerstone apaciguaba las mentes con sus dulces guitarras rodeaban los cuerpos sudados y los abrazaban ante la luna intoxicada de adolescencia fluorescente.

    El sol ya se había ido pero su melodía de despedida apenas comenzaba, Alex entono la maravillosa y salvaje When the sun goes dawn, sin duda ya un himno contemporáneo, sin duda un momento único de la noche. Pero debo confesar que mi alma fue ultrajada cuando nuestro querido vocalista menciono la canción que desde mi perspectiva resume todo lo que significa vivir e esta época caótica y delirante, ante las nuevas tecnológicas y los viejos mitos, Adolescent Flourescent se hizo presente, su ironía, su frescura y felicidad robaron mis más melancólicos suspiros, mis entrañables recuerdos se avecinaban ante mi, mi juventud se ve plasmada en dicha canción, mis éxtasis más extremos e íntimos bailaban al ritmo de esas guitarras coquetas que juguetean con la dudosa y perspicaz experiencia de ser adolescente un adolescente extasiado enamorado y sobre todo completa y totalmente fluorescente.

    Los Sentidos Desnudos disfrazaban mi cuerpo y mi memoria ante tal emoción la excitación de mi agotado cuerpo no podía desvanecerse hasta el final, final que se vio tan místico y fabuloso, tan oscuro y hermoso, un final para mi perfecto 505 hacia su humilde aparición, la canción que envuelve el significado misterioso y apasionante de caminar en las madrugadas con una luna que nunca me ha desamparado, la sensación de ir atravez de arboles desnudos y figuras delineadas solo por los rayos de luz, la espiritualidad y simbolismo de tres números terminaban con el día más largo de mi vida, el viaje atravez de los sentidos irracionales de la música concluían con ese grito magnifico y estruendoso WITH YOUR HANDS BETWEEN YOUR THIGHS AND A SMILE!

    La razón se veía perdida y angustiada al no poder explicar lo que la pasión desbordaba y expresaba al final de la noche, los arctic monkeys son de mi generación ellos llevaran siempre orgullosos el estandarte fluorescente de mi adolescencia.