buscando a tientas la siguiente
para llegar a un lugar desde el que poder partir.
Caer levemente a través de una nube
hacia otra nube, una y otra vez
nube, nube, nube
sin haber tierra debajo.
Aguantar la respiración
en el fondo del mar
para ascender a la superficie
y descubrir
que hay otro océano sobre el océano.
Respirar hondo
para llenar unos
pulmones pinchados.
Querer quitarse un peso de encima
y no saber por donde agarrarse
Calcular la carrera que hay que tomar
para saltar desde el borde de un precipicio
y llegar al otro lado
cuando no se divisa el otro lado
Intentar salir de la parte vieja
de esta gran urbe
a la que le crecen diez suburbios
por cada paso que doy
y los diseña Dédalo.
o lo que siento
cuando no voy de tu mano.
