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  • Radiohead en Chile: 15 años de espera que valieron la pena

    Mar 29 2009, 17h29

    Domingo 29 de Marzo, 13:30 hrs; a la misma hora en que finalizo esta nota que comencé ayer ya abandonó el país el grupo que, en dos noches consecutivas, fue capaz de hacer rendirse a sus pies a una de sus fanaticadas más fieles (muy probablemente, la más leal en Latinoamérica) llenando por partida doble la Pista Atlética del Nacional. Puede que Thom Yorke, Jonny Greenwood, Ed O'Brien, Colin Greenwood y Phil Selway, a.k.a. "Los 5 Fantásticos", ya hayan salido de Chile, pero el recuerdo de su espectacular concierto quedará de por vida en la retina de los fanátic@s y de la historia de los espectáculos masivos en el país.

    Al frente, como todos sabemos, estaba Radiohead. RADIOHEAD (su grandeza merece letras mayúsculas); o sea, el mismo grupo que está siempre presente en cualquier discusión relacionada a la música de los '90; el mismo que logró crear a través del multiaclamado "OK Computer" el disco más influyente de aquella década según la opinión masiva y por qué no, dentro de los más importantes de la historia de la música moderna. Es cierto que habrá gente que podrá considerarlos sobrevalorados y excesivamente hiperventilados por buena parte de la crítica musical, opiniones para bien o para mal que en todo caso no opacan la notable trayectoria de un grupo que incluso y por increíble que suene, no estuvo lejos de caer en la nunca bien ponderada categoría de los One Hit Wonders: su emblemático himno “Creep”, la primera referencia espontánea que tiene casi cualquier persona que conozca a medias o escasamente la carrera de la banda, fue en su momento de apogeo (1993) un blanco de los críticos que presagiaban a que Radiohead desaparecería tras aquel éxito. Resultado: Thom Yorke y compañía lanzarían en 1995 el discazo “The Bends” (personalmente, mi favorito) el cual serviría para tapar muchísimas bocas. Lo que viene después, historia conocida por todos, la misma que los ha mantenido desde entonces como uno de los grupos más exitosos por razones obvias.

    Pero vamos al tema principal de esta nota, el cual analiza detalladamente el maravilloso recital de los británicos (en mi caso hablo por el concierto del 26, que fue al que asistí y que por ahí tuvo sus diferencias con el del día siguiente). La correcta presentación de Kraftwerk como teloneros, grupo alemán de música electrónica que hasta entonces conocía solamente por nombre y que se ganó mi aprecio por su interesante estilo (siendo yo tan abierto musicalmente, me encanta buscar sobre grupos poco y nada conocidos por acá) Antes, una no anunciada pero admirable actuación de Casino, incluido su más conocido hit “En tus manos”, recibiendo también un buen aplauso a nombre del siempre importante apoyo a la música nacional.

    El reloj ya marca las 21 hrs y como buenos ingleses siempre puntuales (con Muse fue lo mismo, ni un minuto más ni uno menos), apareció lo que todos esperábamos: al mismo tiempo todos los rincones de la Pista Atlética sin excepción estallaron de emoción y :nutty: al ver a un hombre pequeño de estatura (Thom Yorke mide apenas 1.66 m) pero gigante con todas sus letras en el escenario y capaz de echarse al público nacional al bolsillo en compañía del también importantísimo aporte del resto de los músicos (qué sería de Radiohead sin el profundo sonido del bajo de Colin Greenwood, la ecléctica batería de Phil Selway o la potencia de las guitarras de Jonny Greenwood y Ed O’Brien, quienes junto con el propio Yorke forman un trío notable con las seis cuerdas). El comienzo, con “15 Step”, y que obviamente incluyó todos los temas de “In Rainbows” aplaudidos por las 30 mil personas presentes en el repertorio de 2:20 horas de los ingleses, no estuvo para nada exento de los clásicos más queridos por la gente: todos nos emocionamos con Karma Police (el 27, a cambio, tocaron No Surprises), Paranoid Android, Just (single que incluyó a Don Francisco en su portada, dato freak xD) o el notable cierre con Creep (en el segundo show fue su tema inaugural); incluso les perdono que hayan omitido mi favorito Fake Plastic Trees. Durante un par de minutos unas fallas técnicas trataron de interrumpir el recital, lo cual fue nada más que una mera anécdota y donde el público empezó a entonar, a modo de apoyo, “Ole, ole ole ole, Thom Yorke, Thom Yorke”. Las luces del escenario son otro ejemplo digno de aplaudir, hechas especialmente por el bien del medio ambiente y dejando entrever el lado activista del grupo, por el bien del planeta y la sociedad. Muchos deberían saber que Thom Yorke es un reconocido vegano, o sea, no consume producto animal alguno (lástima que Charge contenga leche, me habría gustado ofrecerle algunos como muestra de agradecimiento).

    Como lo mencioné brevemente en líneas anteriores, la relación entre Radiohead y sus fans chilenos tampoco pasa inadvertida. Partiendo por el hecho de su melancólica música asociada a la perfeccción a nuestra geografía al sur del mundo será que muchos acá nos identificamos con ellos (por lo mismos es que somos conocidos por nuestro frío carácter, y al mismo tiempo, por razones como esa nos venga bien el apodo de ingleses de Latinoamérica) hasta datos que hablan por sí solos: Chile llegó a ser el país en el mundo donde más se buscó la palabra Radioead en Google. Y así mismo sus fans respondieron, lo que terminó en un agradecimiento mutuo entre el grupo y la fanaticada de un país que ya en 20 años de historia, desde el retorno a la democracia y el recital de Rod Stewart en 1989, ha visto cómo se han dejado caer por acá los más diversos artistas anglo: así como en los 90 se presentaron entre otros U2, Michael Jackson, Paul McCartney, Sting, Guns N’Roses y los Rolling Stones, en la presente década hemos presenciado las llegadas de artistas de la talla de The Police (siendo ahora realmente valorados tras su confusa actuación en Viña en los 80), Madonna, Pearl Jam, R.E.M. y Iron Maiden (su injusto veto acá a inicos de los 90 los motivó a visitarnos frecuentemente). Pero un grupo faltaba por venir por este territorio... hasta el pasado jueves.

    Porque fueron 15 largos años de espera que merecieron la pena. Porque tenían que saldar una deuda histórica. Y por la impecable forma en que lo hicieron de principio a fin, lo que se agradecerá de por vida de parte de toda su fanaticada chilena y latinoamericana, incluyéndome.

    Una vez más... THANKS FOR ALL, RADIOHEAD!!!!!!