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The Force - Possessed by Metal
Nov 7 2009, 1h30
Pelo largo, chaqueta de cuero y pantalones vaqueros bien apretados; el atuendo tradicional del thrash. Tantas bandas de esta década han decicido vestirse con el uniforme del pasado y tocar como Slayer o Exodus lo hacían en 1985. Unas lo hacen mejor que otras, algunas deciden incorporar influencias modernas a su estilo, mientras que las más radicales optan por ser lo más fieles posible al sonido clásico. Possessed by Metal, el álbum debut de The Force, se encuentra en esta última categoría. Y a mí me gusta cualquier banda cuyo nombre recuerde a Star Wars.
Agressive Assault, The Omen y la canción que da nombre al disco son los mejores ejemplos del sonido del que The Force hace gala: riffs rápidos, solos relámpago, ritmos de batería que rompen el cuello; thrash metal hasta las entrañas. Canciónes lentas también encuentran sitio, como Evil World, e incluso una instrumental larga y compleja con un impresionante final (Long Live The Metal Gods).
El punto clave del disco es la guitarra; los riffs y solos son fantásticos. La batería tiene un sonido tosco y poco cuidado, y eso contribuye a darle un toque más salvaje al álbum. El bajo, como es común, no derrocha protagonismo, aunque es bastante audible y sí toma la voz cantante en algunos breves momentos. En cuanto al contenido lírico, está en la vena del Bonded by Blood de Exodus: clásicos temas de música metal y violencia. El único punto más bien débil es la voz; suena ronca y a menudo initeligible. No obstante, no es en absoluto algo que impida disfrutar la música si te acostumbras a ella.
En resumen, Possessed by Metal es uno de esos álbums que no hacen nada nuevo, pero lo que hacen, lo hacen bien. Es un fantástico ejemplo de thrash de la vieja escuela, directo y sincero. Merecedor de ser probado y disfrutado.
Agressive Assault, The Omen y la canción que da nombre al disco son los mejores ejemplos del sonido del que The Force hace gala: riffs rápidos, solos relámpago, ritmos de batería que rompen el cuello; thrash metal hasta las entrañas. Canciónes lentas también encuentran sitio, como Evil World, e incluso una instrumental larga y compleja con un impresionante final (Long Live The Metal Gods).
El punto clave del disco es la guitarra; los riffs y solos son fantásticos. La batería tiene un sonido tosco y poco cuidado, y eso contribuye a darle un toque más salvaje al álbum. El bajo, como es común, no derrocha protagonismo, aunque es bastante audible y sí toma la voz cantante en algunos breves momentos. En cuanto al contenido lírico, está en la vena del Bonded by Blood de Exodus: clásicos temas de música metal y violencia. El único punto más bien débil es la voz; suena ronca y a menudo initeligible. No obstante, no es en absoluto algo que impida disfrutar la música si te acostumbras a ella.
En resumen, Possessed by Metal es uno de esos álbums que no hacen nada nuevo, pero lo que hacen, lo hacen bien. Es un fantástico ejemplo de thrash de la vieja escuela, directo y sincero. Merecedor de ser probado y disfrutado.

