¿Por dónde empezar? Hasta el entrar fue emocionante: el lugar era súper distinto a lo que había imaginado, mucho mejor. Estaba tocando Maxïmo Park, una banda inglesa buena onda. Habíamos llegado un poco tarde así que oímos las últimas tres canciones nada más, encima me había perdido a Cultura Profética. El cantante en un momento se puso a bailar el robot con
Apenas terminaron fui corriendo del otro lado porque estaba por empezar Karamelo Santo. Estuvo muy divertido el show. Yo bailé sin ninguna inhibición y canté las letras como si me la supiera aunque realmente no me la sabía. El mejor momento fue cuando cantaron
Luego empezaron otros ingleses copados, The Ting Tings. Empezaron con
Del otro lado estaba Kapanga, a quienes no conozco mucho, así que nos retiramos a tomar unos mates y descansar las piernas. Nos tomamos el tiempo suyo y de Los Tipitos para caminar por ahí y comer un pancho. Justo vimos cómo entraba Rosín al lugar, y a decir verdad tenía cierta cara de acidez que intentaba disimular para no traumar a su hijo que había ido con él.
Después aparecieron Los Auténticos Decadentes y supimos que lo que seguía era Gogol, así que nos fuimos acomodando en el Espacio Fan. Calculo que ésa habrá sido la hora más... no sé, de mi vida. Estaba más ansiosa que mil belsebús.
No puedo describir la emoción todavía más fuerte que fue ver a los primeros miembros de Gogol asomar al escenario. Estaban Pedro, el ecuatoriano loco, el bajista Tommy de Etiopía, el violinista ruso Sergey y el acordionista también ruso Yuri. No estaban todos al mismo tiempo, pero iban apareciendo. Y cuando Eugene pasaba como un flash por el escenario todas gritábamos, sobretodo yo. En un momento el bajista me mandó un beso por el aire y le mandé otro. Seguí bailando y girando erráticamente al ritmo de Somos Los Piratas.
En un momento empezaron a tocar (sin Eugene) al mismo tiempo que los Decadentes. Y cuando fue el momento, como media hora después de lo estipulado, comenzó el show, con Ultimate. Cómo grité, cómo salté. Estaba feliz, aunque me sentía un tanto aislada del resto de la gente porque estaba al lado de mi vieja que estaba cuidando el bolso a un costado. Lo mejor estaba sucediendo a pocos metros a la izquierda, donde todos bailaban juntos. Eugene ya se había sacado todo y estaba en cuero. Cuando empezó
Después me tuve que ir porque sino no llegábamos a tomarnos el tren a Retiro (yo no soy de Buenos Aires, soy de La Plata) y no sé por qué no podíamos tomarnos un taxi, no nos iba a alcanzar, o al menos eso me gusta pensar. Entonces me perdí a Calle 13, que pude haberlos visto desde ese mismo espacio fan. Y encima después me vengo a enterar que Eugene había estado firmando autógrafos a un costado del escenario mientras yo estaba por ahí tirada deprimida porque no le había podado dar la mano. ¡Chan!
En fin, fue un día increíble en general, si bien es un poco dañino volver a la monotonía del colegio y del aburrimiento después de eso.
En cuanto a Gogol, espero que pronto vuelvan y den un concierto entero, porque no sabía que tanta gente de acá se copaba con ellos. ¡Y también queremos afterparty!
























































