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Este verao
saiu publicada na revista
Mondosonoro esta entrevista
que nos fixo
Xavier Valiño
:
FANNY+ALEXANDER,
SASTRES A MEDIDA
Fanny+Alexander
llegan a su tercer disco,
Alfaias, en plenitud de facultades. Noel nos lo presenta,
repasando al tiempo el estado de la industria y la escena hoy en
día.
Para empezar,
¿en qué diríais que se nota la evolución en este disco respecto a
los dos anteriores?
- Sobre todo en
cuanto a la accesibilidad de la música: en este disco creo que casi
encontramos el equilibrio ideal entre hacer canciones que puedan
interesar tanto al melómano más exigente como al más casual. Hay
temas de pop muy canónico como “Tardes de domingo” o “Na febre dos
incendios”, pero también hay temas que son puro concepto,
experimentando con estilos diversos, que funcionan exactamente
igual de bien, o eso intentamos, y pueden llegar a gustar
cualquiera. Ésa era la idea: explorar las diversas sensibilidades
del pop sin perder el espíritu inquieto y experimentador con que
nació Fanny+Alexander.
¿Vuelve a ser
una colección de canciones con textos de poemas o habéis pensado o
encontrado algún elemento en común detrás?
- Sí, el factor
generacional es clave. A nivel musical, fuimos tocando todos los
palos de la música indie de las dos últimas décadas, con multitud
de homenajes no demasiado evidentes, desde Belle & Sebastian a
Slowdive, pasando por Tindersticks o New Order. Buena parte de
nuestro acervo musical está presente de una manera u otra. Y a
nivel lírico, exactamente igual: todos los autores son de nuestra
generación, nacidos en los 70 y primeros 80, por lo que hay un hilo
invisible entre temáticas y estilos que da bastante unidad a las
letras.
Lo que no he
conseguido es ver el significado del título en relación al
contenido. ¿Podéis explicarlo?
- Inicialmente
queríamos titularlo
O alfaiate -el sastre- ya que es así como nos sentimos a
la hora de hacer música, juntando remiendos, botones y telas de
orígenes muy diversos para hacer una prenda nueva y original. Lo
que pasa es que lo de sastre nos sonaba demasiado folkie, así que
decidimos sintetizarlo en
Alfaias, literalmente alhajas, pero también cualquier cosa
que salga de las manos de un sastre, fruto de su corta y pega.
Además, hace poco supimos que en Brasil llaman alafaias también a
un instrumento de percusión muy parecido al tamboril gallego, así
que mejor aun.
Así que el
chaval de la portada estaba escuchando el disco de debut de Yes,
¿no? ¿Os gusta ese disco? -No sé si sabíais que la portada original
salió censurada en España-.
- No lo
sabíamos, la verdad. La foto nos enamoró desde el primer momento y
que su autor -Ed Uthman- la hubiese publicado bajo licencia
copyleft nos pareció un regalo del cielo. Lo de que era el primero
de Yes lo supimos después, y aunque no somos especialmente fans del
rock progresivo, sí que compartimos esa libertad formal a la hora
de producir música, así que en el fondo no es una mala opción. De
todas maneras, siendo la foto de 1971, casi preferiríamos que
hubiese sido el
Hunky Dory de Bowie, el
Who's Next de The Who o el
What's Going On de Marvin Gaye (risas).
¿Qué os
planteáis a la hora de elegir un texto y de qué huís
conscientemente?
- En este nuevo
disco escogimos primero a los autores y, después, sus textos,
principalmente para poder acotar lo máximo posible el denominador
común generacional. Evidentemente, conocíamos sus obras de
antemano, por lo que jugamos con ventaja y no corríamos el riesgo
de tener que adaptar un texto que pareciese salido del
Rexurdimento, que es lo que intentamos evitar esencialmente, ya que
siempre buscamos textos que sean tan modernos en tono, estilo y
temática como la música que los va a arropar.
En este tercer
disco ya no hay ningún texto vuestro. ¿Ya no los componéis, no
volveréis a hacer otros, hay algunos descartados por ahí o cómo
está la cosa?
- Nuestro
próximo disco saldrá casi seguro en Navidad y será de versiones,
tanto propias -regrabando en formato unplugged algunas de nuestras
canciones más conocidas- como ajenas, haciendo versiones en gallego
de temas de The Clash, Joy Division, The Cure y otros. Pero para el
siguiente a ése, con material nuevo, sí que tenemos pensado volver
a escribir letras, que ya va tocando.
¿Han
evolucionado de alguna forma vuestros gustos musicales en los
últimos tiempos?
- Debe ser la
edad, pero cada vez suenan más guitarras acústicas y menos
eléctricas en nuestros Ipods. Gente como Will Oldham, Elvis
Perkins, Yaya Herman Dune o Connor Oberst van desplazando a otras
propuestas más aceleradas, sean guitarreras sean electrónicas. De
hecho, en este disco se nota bastante, con varios temas 100%
acústicos sin rastro de electrónica aparente y un buen número de
cortes a menos de 100 BPM. Definitivamente, debe ser la edad
(risas).
¿Sería posible
un Fanny+Alexander sin instrumentación electrónica?
- Sí. De hecho,
la idea de ese próximo disco de versiones propias surgió por eso,
por darle importancia a las canciones, independientemente del
estilo o formato. Queríamos coger algunas de nuestras canciones más
electrónicas y desnudarlas, dejarlas en formato acústico y que la
canción se defendiese por si sola, más allá de los arreglos
electrónicos y la producción elaborada. Si una canción es buena lo
va a ser siempre, esté interpretada por un trío punkarra, un
cantautor anodino o la Orquesta Sinfónica de Londres. Por eso nos
apetece ponerlas a prueba, a ver que hay detrás del vestido.
¿Qué tiene que
tener para vosotros una perfecta canción pop?
-
Esencialmente, melodía. Por supuesto que la letra, el ritmo, la
interpretación y los arreglos son importantes, pero lo único que no
puede fallar en una canción pop es la melodía. Una melodía que
atrape desde la primera escucha y que se te incruste en el cerebro
para el resto de tu vida. Puedes olvidar la letra, el título de la
canción y hasta el nombre del grupo, pero si una canción es buena,
nunca olvidarás la melodía, siempre serás capaz de tararearla. Y
eso significa que tu canción pasa a formar parte de la cultura
popular, el objetivo de cualquier gran canción pop, que al final
acaba transcendiendo a su autor.
Vosotros habéis
demostrado desde el inicio que permitir la descarga libremente y,
al mismo tiempo, hacer una edición comercial son perfectamente
compatibles tanto con Fanny+Alexander como con los discos de A
Regueifa. ¿Por qué la mayoría de los artistas no lo ven así de
claro?
- Igual porque
no se paran a mirar con calma el número de discos que se venden hoy
en día, con cifras verdaderamente ridículas. El copyleft es una
opción ética, artística y hasta política, pero el simple hecho de
difundir tu música por cuantos más medios mejor, en el contexto
actual es sobre todo una necesidad que responde a motivaciones
practicas, ya que la inmensa mayoría ya no compra ni comprará
discos. Normalmente los grupos que empiezan lo tienen claro, no
tienen nada que perder y saben que poniendo su música a disposición
de su público potencial van a ser más conocidos y a conseguir más
conciertos y difusión. El problema lo suele tener la gente con
experiencia, que sabe lo que es cobrar royalties por no hacer nada
y no están dispuestos a renunciar a eso. Pero está claro que ése es
un modelo en vías de extinción: gente como Joe Crepúsuculo, que
también regala su música llegando a ser mejor disco del año para
muchos medios, ha demostrado que se puede llegar a conseguir lo
mismo que con una carrera comercial tradicional. Los tiempos no es
que estén cambiando, es que ya han cambiado, y el que se quede
atrás, simplemente no existe.
¿Cuáles serán
los próximos retos a los que tendrán que hacer frente los artistas
y la industria?
- En mi
opinión, mejorar la comercialización digital de los discos. La
gente está acostumbrada a bajarse todo lo que quiere y más sin
pagar un duro, y eso no lo va a para nadie, pero es muy posible que
muchos estuviésemos dispuestos a pagar una tarifa plana mensual
para poder hacer lo mismo sabiendo que son ripeos de calidad, con
los discos completos con sus letras y sabiendo que parte de lo que
pagas revierte en los grupos. El modelo de Itunes, vendiendo los
discos al mismo precio o más que en CD, no me parece viable, pero
una tarifa plana de descarga ilimitada de discos sí que tendría
éxito entre los verdaderos melómanos. No hay nada peor que ponerte
a escuchar un disco al que le tenías ganas y que le falten
canciones o sea un ripeo de baja calidad.
¿Y en la escena
gallega, que se debe mejorar?
- En estos
últimos cuatro años se dieron pasos de gigante para la
profesionalización de la música en directo con la Red Gallega de
Música en Vivo, lo que debería de ser un ejemplo de por donde
tirar. La gente está más hambrienta que nunca de música en directo;
sólo es cuestión de crear una oferta estable. Además los ingresos
que obtienen los grupos son fundamentales, ya que aunque no den
para vivir de la música, sí que dan para dar nuevos pasos en sus
carreras, permitiendo la grabación de discos o la producción de
videoclips.
¿Qué hay que no
pueda hacer uno mismo en el mundo de la música?
- Realmente
nada. Uno puede ser músico, productor, ingeniero, mezclador,
masterizador, realizador de sus videoclips, promotor y hasta
manager de uno mismo sin salir de su dormitorio. Hace años esa
polivalencia era impensable, pero ahora vemos infinidad de ejemplos
de autogestión que funcionan con éxito. Evidentemente, supone
muchísima más carga de trabajo, pero garantiza libertad y control
absoluto del proceso creativo, algo fundamental para un artista que
respete su obra.
¿En algún
momento cuando empezabais pensabais que algún día tendrías
comentarios en revistas y periódicos importantes, que sonaríais en
los programas más seguidos –al margen de las radio-fórmulas,
claro-, que tendríais seguidores que antes eran gente a la que
admirabais? ¿Qué se siente?
- La verdad es
que cada vez que aparecemos en un medio, sea estatal o gallego, no
nos deja de sorprender, sobre todo teniendo en cuenta nuestra
particular idiosincrasia, ya que somos un grupo que regala su
música, graba en su casa, canta en una lengua periférica, apenas da
conciertos e invierte cero euros en promoción. Lo bueno de
conseguir tener repercusión y llegar a la gente bajo esas
coordenadas es que tienes la garantía de que no hay distorsiones
comerciales o modas pasajeras por el medio, que lo que llega es la
música pura y dura, que estás ahí por tu música y no por motivos
accesorios o grandes cantidades invertidas en promoción. Todo un
orgullo, aunque a veces de algo de vértigo salir al lado de gente
de la que hasta hace no mucho eras fan.
Buen momento
para demostrarle al nuevo gobierno gallego la importancia del
idioma en el arte y en la vida diaria en general, ¿no?
- Sí. Si algo
bueno va a traer la catástrofe que va a ser la vuelta al gobierno
de la derecha centralista, con sus típicas políticas anticulturales
de siempre, es que la cultura gallega va a recuperar espontaneidad,
podrá volver a ser alternativa alejada del paraguas del
oficialismo, lo que sin duda es muy sano. Ahora mismo los ánimos
están muy caldeados con el tema del idioma y la eliminación de toda
la programación cultural de los medios de comunicación públicos, y
está claro que toda esa indignación se va a traducir en renovadas
energías creativas, nuevos proyectos y nuevas iniciativas, que en
el fondo siempre van muy ligadas a lo reivindicativo. Por suerte,
la escena gallega tiene vida propia, y aunque se carguen las
subvenciones a festivales, los programas de TV y radio, los
certámenes tipo GZcrea y Nsaio o las Redes de Música en Vivo y de
Locales de Ensayo, los grupos van a seguir ahí con más fuerza que
nunca. Lo que está claro es que por mucho que desde la nueva Xunta
destruyan los apoyos públicos que había a la cultura y música
gallega, de poco les va a servir: esto es mucho más grande de lo
que pueden imaginar.
¿Habrá
conciertos con este disco o quedan ya definitivamente
descartados?
- Conciertos
grandes, casi seguro que no, porque la verdad es que nos vemos
incapaces de llevar las nuevas canciones al directo con un mínimo
de fidelidad al disco, a menos que fichemos seis o siete músicos,
algo que no estamos por la labor. Así que lo que haremos será
preparar un formato pequeño, semiacústico, donde las canciones sean
lo principal, en un formato más íntimo para locales
pequeños.
Por último,
¿cuál ha sido la mejor anécdota en tu experiencia en el mundo de la
música?
- Hace poco un
amigo nos contó que estaba en un bar y al sonar “Panic” de los
Smiths unos chavales que estaban en la barra se pusieron a cantar
la letra de “Merda de DJ”, nuestra versión, por encima y por lo que
le contaron después se la sabían entera porque la ponían todas las
noches en una macrodiscoteca de Rianxo a la que iban siempre. Eso
sí, Fanny+Alexander no tenían ni idea de quienes éramos. E imagino
que los Smiths tampoco (risas).
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