El viernes estuve en el festival
Plastidepop. Del sábado pasé porque actuaban
The movidas, un grupo que no me interesa nada;
Klaus & Kinski, grupo que a mí me gusta pero no me convence y que Fer, mi acompañante, me hizo quitar del reproductor del coche las pasadas vacaciones;
y El Gran Puzzle Cozmico, del que lamentablemente no conozco nada porque su cara me suena de verlo por la Universidad hace unos años y
Niños Mutantes.
El viernes llegué a la
Sala Oasis sin mucha prisa porque el primero en actuar era
Francisco Nixon, cuyo disco lleva más de un mes en mi
iPod sin haber sido escuchado todavía, cosa que hacía de ese el momento adecuado para ir a la barra a beber la primera cerveza y ver desde lejos su actuación. Me sorprendió el número de fans femeninas de este señor, además de comprobar que tiene canciones que no están nada mal y que más de una ya la había oído alguna que otra vez en alguna parte. Luego me encontré con unos amigos que me comentaron que les interesaba mucho
Francisco Nixon, y no sólo por las canciones. Me sorprende lo mucho que últimamente tiran un par de barbas desaliñadas. Más que dos tetas.
La actuación de
Los Punsetes es por lo que había pagado yo los 18 € que costaba la entrada y no me defraudaron para nada. Es más, creo que no me he visto tan entusiasmado por un grupo desde la primera vez que vi en directo a
Astrud en el año 2000 o 2001. Me pregunto cómo hace la cantante para no mover un dedo en toda una hora. Pero el mérito no sólo está en no moverse, está en no expresar absolutamente nada por entusiastas que sean los aplausos al terminar cada canción, en que tampoco necesitó beber una gota de agua, ni mirar a los músicos... El concierto salió perfecto de principio a fin en ese sentido, pues el sólo movimiento de un dedo hubiera desvanecido la extraña magia de la puesta en escena del grupo. También fue perfecto musicalmente: todas las canciones se sucedieron casi sin solución de continuidad y cantar
Pinta De Tarao seguida de
Dos Policías fue uno de los subidones más excitantes que he tenido en mucho mucho tiempo. En una palabra: genial.
Luego vinieron
Ellos, quienes como
Klaus & Kinski me gustan pero no me entusiasman pero de otra manera (ya se que no me explico bien con esta frase, pero me da igual). Lo cierto es que esperaba simplemente pasar un buen rato, pero la audiencia estaba tan entusiasmada y hay tantas canciones de Ellos capaces de animar el día más mierdoso del mundo que terminé contentísimo dando botes, cantando a gritos
Diferentes,
Lo dejas o lo tomas y
Dicen que te vas, y discutiendo con una madrileña sobre quién de los dos ama más a
Guille Mostaza.
Cuando se acabó el concierto me fui al baño y al salir la sala entera había sido desalojada. Sentí que me habían echado a patadas, me dio el bajón y me fui a casa.
