Mar 24 Mar – Radiohead + Kraftwerk
Recuerdo que cuando era chico y todavía no tenía claro el concepto de arte, relacionaba a la palabra "artista" con alguien que parecía llegado desde otro planeta. Un ser extraño, que hablaba de cosas que yo no entendía, y hasta sus movimientos me parecían raros y exagerados.
Ayer vi por primera vez a Thom yorke en un escenario, y recordé todos esos conceptos ingenuos que tenía hace 2 décadas atrás. Pero por algún motivo los recordé, y eso demuestra dos cosas: 1) no estaba tan equivocado, 2) Thom yorke es un nene grande que no se cansa de crear. No hace un mínimo esfuerzo para cantar, simplemente abre su boca y las palabras salen como si fueran arrastradas por una soga atada a la garganta.
Todo miembro de la banda tiene un rol importantísimo, estos más de veinte años tocando juntos, los llevaron a obtener el sonido que tienen hoy en día.
Yorke se sienta en un piano, todas las luces son azules, y crean un show íntimo para decenas de miles de personas, pero parece que estuvieran tocando solo para vos y para las 100 personas que tenés alrededor. Eso se llama confiar en sí mismo, no importa si lo hacen para uno o para cuarenta mil, cada uno de los asistentes sienten que tocan solo para él.
Unos minutos después, transitan una psicodelia descontrolada. Paranoicos: tápense los oídos, esquizofrénicos: no miren el escenario de frente, porque la mezcla de sonido y luces te puede inducir a golpearte la cabeza contra la vaya mas cercana.
Recuerdo el enojo que tenía cuando se pusieron a la venta las entradas, el precio me parecía una estafa. Tardé mucho tiempo en decidirme a comprarla, ya que sentía que con eso estaba contribuyendo a que los precios aumenten incoherentemente, porque igualmente hay gente dispuesta a pagar (y de hecho sigo pensando que es así). Pero el costo elevado de las entradas tuvo algo a favor: todos y cada uno de los que estábamos ahí, sabíamos para qué y por qué íbamos, todo el ambiente estaba plagado de una energía uniforme.
Y se van y vuelven al escenario un par de veces, hasta que suenan los primeros acordes de creep, ese tema que está tan quemado por infinitas reversiones de otras bandas, pero aún así sigue siendo un himno que siempre vale la pena escuchar. Esos guitarrazos que desgarran la piel son únicos, al igual que la letra. Y pensar que en un comienzo no existían tales guitarrazos, pero Jonny Greenwood odiaba tanto al tema que se empecinaba en hacer ruido durante los ensayos para intentar arruinarlo. Y así fue, el amor, la desesperación y el odio, quedaron fusionados en una sola obra. Quien puede odiar a un tema tan hermoso?, solo aquel que lo entiende completamente, solo aquel que alguna vez en su vida se sintió como ese ser despreciable. Por eso es que lo odio, y por eso es que lo amo. Y por eso es que escucho Radiohead. Mientras mucha gente ve solo a una banda que habla de depresiones y mentes perturbadas, nosotros vemos a una banda que está ahí para decirte "te van a aplastar mil veces, te van a lastimar, vas a sentirte una basura, vas a pasar de la felicidad a la infelicidad en tan solo un pestañeo, pero sabes qué?, a pesar de todo eso vas a seguir vivo, y a eso es a lo que tenés que aferrarte".